Finanzas · Control contable
La conciliación bancaria compara el saldo contable de tu empresa con el del extracto del banco e identifica todas las diferencias. Es uno de los controles más básicos e importantes, y muchas pymes en España lo hacen tarde o solo cuando ya hay un problema. Aquí tienes un método en Excel que garantiza que no se escape ninguna diferencia.
Compara el saldo de los libros de la empresa con el del extracto bancario a una fecha concreta e identifica todas las partidas que causan diferencias.
Las diferencias son totalmente normales: cheques no cobrados, transferencias en tránsito, cargos bancarios no contabilizados, errores de registro. Lo importante no es que existan, sino que todas queden explicadas.
Detecta contabilizaciones duplicadas, cargos no reconocidos o ingresos mal aplicados, y las irregularidades suelen ser la primera señal de un fraude interno. Además, sin conciliar, el saldo de tesorería del balance puede no ser real, y el flujo de caja arranca de un saldo inicial incorrecto. Es la base de todo el control financiero.
El extracto bancario del período (mensual, descargado en Excel o CSV) y el listado de movimientos contabilizados en la cuenta de tesorería del mismo período. Ambos deben cubrir exactamente las mismas fechas para que la comparación valga.
Pega cada listado en una pestaña del mismo fichero y ordénalos por fecha y, dentro de cada fecha, por importe. Eso facilita enormemente localizar las partidas que coinciden.
El método manual: marca con "C" cada movimiento que aparece en ambos listados con el mismo importe; las filas sin "C" son las pendientes. Para volúmenes altos, usa BUSCARV (o XLOOKUP):
=SI.ERROR(BUSCARV(Importe; Lista_contable; 1; FALSO); "PENDIENTE")
Si devuelve "PENDIENTE", ese movimiento del extracto no tiene contrapartida en la contabilidad.
Hay tres tipos, y cada uno pide una acción distinta:
| Tipo | Qué es | Acción |
|---|---|---|
| Temporal | Llegará al otro registro con retraso (cheque en tránsito). | Esperar y revisar el período siguiente. |
| Permanente | Solo está en un registro porque no se ha contabilizado. | Contabilizarlo ya. |
| Error | Importe incorrecto en uno de los dos. | Corregir el apunte equivocado. |
Parte del saldo contable y llega al bancario sumando y restando las partidas pendientes: saldo contable + ingresos en el banco no contabilizados − cargos en el banco no contabilizados, más los cheques emitidos no cobrados y menos los ingresos contabilizados que aún no aparecen en el banco.
Si el resultado coincide con el extracto, la conciliación es correcta. Ese documento es la prueba de que ambos saldos se explican.
Lo mínimo es mensual. Las empresas con alto volumen (hostelería, retail, distribución) deberían hacerlo semanalmente, y las que tienen problemas de tesorería, a diario hasta estabilizarse.
Las diferencias que se acumulan durante meses se vuelven cada vez más difíciles de resolver. Conciliar a menudo es lo que mantiene el trabajo manejable.
No hay una norma con una frecuencia concreta, pero la normativa contable española exige que los saldos del balance sean correctos y verificables. Conciliar de forma periódica es, en la práctica, una obligación implícita del control interno.
Revisa primero las diferencias mínimas de redondeo. Comprueba que no queden movimientos del mes anterior sin cerrar. Y busca duplicados: una factura contabilizada dos veces es la causa más frecuente.
Sí. Una pestaña de conciliación por cuenta, con el mismo proceso, y en el resumen final consolidas los saldos para ver la posición total de tesorería.
En parte. Con BUSCARV o XLOOKUP automatizas el cruce de movimientos, pero clasificar las diferencias y resolver las pendientes requiere criterio. Excel hace el 70 % del trabajo; tú pones el juicio en el 30 % restante.
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